"Y quedó totalmente convencido de que brotaría de allí una aparición extraordinaria. No obstante,
no se decidía a revelar su hermosura. Escogía sus colores con cuidado. Se vestía poco a poco
y ajustaba sus pétalos uno a uno. No deseaba aparecer arrugada igual que las amapolas. Deseaba aparecer
con todo el esplendor de su hermosura.
¡Ah, aquella flor era muy coqueta! Su vestido misterioso duraba días y días. Hasta que, finalmente, mostró
su belleza una mañana, a la salida del sol."
El Principito