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hasta 2 años   de 2 a 6 años   de 7 a 12 años   adolescencia
     
hasta 2 años En general, los problemas del niño/a hasta los dos años se dan en las funciones biológicas relacionadas con el cuidado (alimentación, sueño); y en algunas ocasiones, en la comunicación.
Es fundamental actuar cuando el bebé evita el contacto con las personas de su entorno (no comparte con la mirada, no expresa alegría de ver rostros conocidos) porque podría tratarse de un trastorno en la relación que, al ser el pilar sobre el que se construye todo el aparato psíquico, tiene repercusiones muy negativas para el desarrollo.

Síntomas a tener en cuenta
  • Dificultades en la alimentación: inapetencia, rechazo, vómitos.
  • Dificultades del sueño: insomnio, hipersomnia (dormir en exceso).
  • Dificultades de la relación y la comunicación: no mira a las personas, sonríe poco, no comparte actividades, prefiere estar a su aire, no busca consuelo o le cuesta calmarse.
  • Dificultades psicomotoras: retraso en la adquisición de habilidades motoras, hipotonía (tono muscular bajo), escaso interés y placer por el movimiento y la actividad.
de 2 a 6 años A partir de los dos años, el niño/a ha adquirido un sentido de sí mismo como alguien diferente que necesita reforzar y reivindicar. Lo hace con fuerza, no conoce los límites. Se inicia un tiempo de egocentrismo y oposicionismo transitorio que tiene también su reverso: las angustias de separación, que pueden ser muy intensas también. El lenguaje y el juego simbólico le permiten representar la realidad.

Síntomas a tener en cuenta
  • Dificultades en el lenguaje: escasa comprensión, expresión y articulación, lenguaje peculiar.
  • Comportamiento dificil: cólera, oposicionismo, rabietas, niño/a difícil de calmar.
  • Miedos: se pueden hacer regulares e intensos a partir de los 2 ó 3 años.
  • Anomalías en el juego: no juega, realiza actividades repetitivas, no inicia el juego representativo siendo mayor de 3 años.
de 7 a 12 años Al inicio de la etapa escolar, el niño/a va incorporando la noción de límite que les permite desarrollar una identidad objetiva y así también desarrollar realidad y fantasía. En esta etapa ha de desarrollar las habilidades necesarias para integrarse socialmente y a la vez ser autónomo.

Estos son algunos de los problemas que pueden presentarse en la etapa escolar:
  • Dificultades escolares: en el aprendizaje, fracaso escolar, falta de atención y concentración, olvida rapidamente lo que ha aprendido, falta de motivación.
  • Problemas en la comunicación y en la relación: aislamiento o retraimiento social importante, desconexión, mutismo.
  • Manifestaciones somáticas; quejas corporales o somáticas sin detectarse patología orgánica como dolores abdominales o cefaleas recurrentes, alteraciones funcionales en diferentes áreas: control de esfínteres (encropesis, enuresis), alimentación (negativismo), sueño (dificultad para dormirse, despertar fácil, miedos, pesadillas recurrentes).
  • Alteración del estado de ánimo: tristeza, irritabilidad, se aburre mucho, ideas de suicidio, o por el contrario, euforia excesiva.
  • Manifestaciones de ansiedad: miedos desproporcionados o persistentes, ansiedad por alejarse de los padres o el anticiparlo; preocupación por el orden, rituales compulsivos.
  • Problemas de conducta: impulsividad, hiperactividad sin finalidad, peleas, mentiras, robo.
adolescencia La adolescencia es un tiempo de cambios. Es fundamental elaborar la pérdida de la condición de niño/a en los diferentes niveles (corporal, afectivo-social) para dar paso a un cuerpo sexuado y una identidad autónoma. Es tiempo de renegociar las relaciones con la familia e ir tomando distancia. El grupo de amigos, la pareja, proyectos culturales, deportivos... ocupan ahora al adolescente y lo van preparando para ser un adulto independiente. Muchos de los síntomas en esta época expresan dificultades para negociar la distancia adecuada con las familias. Muchos jóvenes que no consiguen emanciparse no han resuelto los retos propios de este tiempo.

Síntomas a tener en cuenta
  • Manifestaciones depresivas: mal humor, irritabilidad, agresividad, tristeza, pesimismo; reducción de la actividad, descenso del rendimiento académico; insomnio, pédida de apetito, somnolencia; quejas somáticas sin una causa orgánica; menosprecio personal, culpabilización; ideas de muerte y suicidio.
  • Síntomas de ansiedad: miedos desproporcionados, evitación de actividades, lugares... rituales obsesivos.
  • Abuso de sustancias tóxicas: pérdida de peso, fatiga crónica, ojos rojos; deterioro de la higiene; deterioro de la memoria, cambios de humor.
  • Trastorno del comportamiento alimentario (imagen corporal distorsionada, obsesión por el peso y los alimentos, restricción alimenticia; vómitos autoprovocados, irritabilidad, humor depresivo, retraimiento social, perfeccionismo, baja autoestima.